La roca

Y sigo aquí,
Revolcándome entre el lodo,
Mis harapos, de lujo dulce,
Nacieron en la pausa
Que conseguí de un sueño.
Era yo el que volaba,
Era también, la roca etérea,
El ulular de una ráfaga
Entre los cerros gastados
Que preceden al desierto.
Y sigo aquí,
Como testigo mudo
De mil historias ámbar,
Dejé que reposaras
Sobre mis lados viejos,
Inventé mil plegarias,
Y fui las notas necesarias
Para algún sonido nuevo.
Y sigo aquí,
En el olvido primogénito
De un blasón sin filigranas,
Escudo que aún figurado
Protege la moción del tiempo.
El alarido,
Que recorrió los valles,
Llego desgastado hasta tus fuegos,
Y fue una simple conjunción de palabras
Sigo aquí y es muy cierto que te quiero.
Revolcándome entre el lodo,
Mis harapos, de lujo dulce,
Nacieron en la pausa
Que conseguí de un sueño.
Era yo el que volaba,
Era también, la roca etérea,
El ulular de una ráfaga
Entre los cerros gastados
Que preceden al desierto.
Y sigo aquí,
Como testigo mudo
De mil historias ámbar,
Dejé que reposaras
Sobre mis lados viejos,
Inventé mil plegarias,
Y fui las notas necesarias
Para algún sonido nuevo.

Y sigo aquí,
En el olvido primogénito
De un blasón sin filigranas,
Escudo que aún figurado
Protege la moción del tiempo.
El alarido,
Que recorrió los valles,
Llego desgastado hasta tus fuegos,
Y fue una simple conjunción de palabras
Sigo aquí y es muy cierto que te quiero.



Nadie lo dudaria,
que palabras bellas.
patricia.
Anónimo dijo...
26 de marzo de 2008 17:38
Qué lindo, Raúl, qué lindo! (ya se que no te gusta que digan "qué lindo", pero me llenó el alma). Besotes, V.
Viento dijo...
26 de marzo de 2008 19:58
Es un deleite leerte.
M.
Verbo... dijo...
26 de marzo de 2008 22:44
en el olvido de los lados viejos, duele.
Isla dijo...
27 de marzo de 2008 11:21