Una invitación a la locura, un pasaporte al pensamiento...

De peón en la Marylian

martes 23 de septiembre de 2008














En mi largo andar y andar

De bohemio sin constancia

Trabajo me fui a pedir,

A Marylian, una estancia.

Fue para un día de abril

De una mañana serena,

Y hable con el mayordomo

Don Horacio Arozarena.

Al hombre me presente

Ahí nomás mis condiciones,

No tenia pretenciones,

Solo quería trabajar

Para poder apechugar

La vida y sus revolcones.

El enseguida advirtió

En mi la sinceridad,

Venia de una amistad

En tren de recomendao

Y me dijo, cuando guste,

Del momento esta tomao.

De ese día a otros pocos

Ya comencé a trabajar,

Me mandaron a arrancar

Unas hojas de alcaucil

! A la flauta compañero

Que manera de sufrir!

Había quedao abombao

No me venían posturas,

Piernas, brazos y cintura

Me quede como embarado

El capataz me grito,

! Que se queda ahí haciendo!

Que iba ser ..seguí sufriendo!

Algún día ira a cambiar.

Al otro día bien temprano

Una azada me entregaron

Y a carpir ahí me mandaron

Y me toco la aliviada

Pues mi cuerpo descanso algo

De la anterior baqueteada,

Pero al fin me acostumbre

Con el transcurrir del tiempo,

El trabajo ya no lo siento

Y cariño le cobre,

Como de albañil algo se

Unos días me mandaron

Con don maru, hombre baqueano,

A reparar con cemento

Y revestirlos por dentro

A unos tanques australianos.

Salí con un charré

A la obra en cuestión,

Y ataba el mancarrón,

En algún poste cercano,

Y con ladrillos nomás,

Ya hacíamos el pasamanos.

Y así sucesivamente

Los días fueron pasando,

El de oficial, yo alcanzando

Los materiales precisos

Hasta que el trabajo se hizo

Con prolijidad y esmero,

Volviendo luego a la chacra

Con mis otros compañeros.

En una cocina grande,

Nos reunimos por la noche

Y con algunos amigos,

Al día le ponemos broche,

Con cantos y guitarreadas

Y verseadas de mi flor,

Eso amigo es un primor

Después de cada tarea

El espíritu desea

Un poco de distracción.

Los que siguen con frecuencia

El curso de estas veladas

Son amigos, camaradas,

Dueños de una gran decencia,

Con muchachos de conciencia

Tengo yo que compartir,

Todos somos de esa escuela

Tan dura, la de sufrir.

En un ambiente cordial

Donde se juega una broma,

Sin que por eso haga daño

Se encuentran, cejas y Caamaño,

Un mozo llamado Omar

Que nobleza en su alma lleva,

También torres y don nievas,

Que suelen participar

De estas tertulias camperas,

Que tanto saben gustar.

También saben concurrir

Los puesteros de la estancia,

Dos paisanos de arrogancia

Capaces como el que mas,

De bolear un charabon

Pa´mostrar habilidad,

Afirmársele a un sotreta

O a un redomón enfrenar.

Quiero destacar aquí

Que voy arrollando el lazo,

Que este paria ya se aleja,

Valla para acuña y cejas

Un muy fraternal abrazo

Y disculpen amigazos,

Que sean pobrones mis versos

Pues reciencito ahora veo,

Que criollazos de este temple

Merecen mejor floreo,

Al momento me despido,

Poniendo punto final

A esta etapa de mi vida,

De peón en la Marylian

De ese criollo tan leal,

Don Horacio Arozarena;

De el; me despido con pena,

Y no lo puedo negar,

A otro rumbo iré a buscar

Lo que tal vez no consiga,

Remedio pa´ mi alma herida

Y consuelo pa´ mi mal,

Y con la misma humildad,

Con la que llegue un día,

Así, y con melancolía

También me he de alejar.

Nada hará cambiar en mi

La forma de proceder,

La vida da muchas vueltas,

Tal vez tenga que volver.

Y como aquella mañana

Que me vine a presentar,

Solito y sin pretensiones,

Te digo, ¡adiós marylian!


Escrito un 10 de noviembre de 1965

Dedicado al gran criollo de ley, don Horacio Arozarena

Afectuosamente este humilde presente.

Horacio j. Zarauz

Qué mas puedo decir que gracias, a quien dedicó humildemente estos versos a mi padre, es un orgullo que me ha regalado mi hermano quien los atesoró hasta hoy.

Gracias Nacho.

4 comentarios:

MUUUAAACCCKKK dijo...

ME PARECIÓ GENIAL!!!
SALUDOS

Marta dijo...

Poeta:que lindo recuerdo¡¡y cuantas cosas encierra,amistad,sinceridad con solo mirar a los ojos,una historia de vida.Gracias por compartirlo con nosotros.

Anónimo dijo...

La simpleza de la gente de campo,
es hermoso!!!
Patricia.

Marta dijo...

Sólo se puede decir que es una maravilla. Qué orgullo deben sentir los hermanos al llevar en la sangre a este HOMBRE