En sus últimos embates,
Él, clava impiadoso sus lanzas
Sobre la gredosa realidad
Que se extiende tras el muro
Donde descansan las almas.
Es despiadado,
Nace para morir y cuando muere,
Lo hace para renacer al alba.
Pero, de asesino no tiene nada,
Es quizá la victima de la luna,
O su asesino, según lo descubra el tiempo,
En la noche, en la mañana.
Él, que alguna vez fue Dios,
Otras tantas un verdugo,
O, la salvación que sobreviene
Tras el frío que escapa,
Hoy, se ha retirado con premura,
Pues, una nube apresurada
Le ha puesto una manta al paisaje,
Llevando en sus espaldas
La furia quebradiza
Que se fuga tras el borde
Del día, de la montaña.
Quitémosle la culpa,
Nadie es impiadoso
Si no conoce a su victima,
Aunque al matarla,
No guarde en su memoria
La mínima compasión,
Si hasta yo,
Me he entregado a sus trampas,
Y lo llevo en los ojos
Cuando me miras,
Cruzando la hondonada.

1 comentarios:
excelente como le habla Ud Sr. al Sol
Gabriela
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