Con la placidez
De la sensación
Que produce el cuerpo
Dormitando en una nube,
Dejando transcurrir el tiempo,
Sin más sustento que una plegaria
Que se desgarra en silencio.
Eh ahí la verdad anestesiada,
El dolor que no se siente,
Un instante entre la vida y la muerte.
La felicidad o el escarnio,
Y tu cuerpo se escapa de mis manos,
Tu rostro se desvanece,
La voz, que alguna vez fue bálsamo
Suena metálica, ininteligible,
Se aleja, se desparrama.
El sopor, dueño del juego,
La melancolía, prisionera y Verduga,
Mi cuerpo, atrapado y sin medidas,
Navega escorado
A través de una espesa llanura.
Despertar sin saber
Si siquiera es de día,
Envuelto por el calor de una solitaria manta,
Ahuecándome en mi mismo,
Esperando recordar tu cuerpo,
Apretujado y con ternura,
Cuando, siquiera fuese una mentira.
Cuanta placidez, cuanta desidia,
No se escucha ni el latido del silencio,
Es un hechizo de engaños,
Que vuelve en puntillas
A zamarrearme, con algún pretexto,
Estropeando mí olvido,
Que solo pretendía dormir
El resto de mi vida.
Foto: Copada Kla (Facebok)

3 comentarios:
Se siente su decir, Sr
Gabriela
....intenso!!!!
SilVia.
uaaauuu Poeta hermano...estos son los poemas donde encuentro tu fuego sagrado...
MONICA DE SALTA
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