sábado 4 de julio de 2009

El dolor que no se siente





Con la placidez

De la sensación

Que produce el cuerpo

Dormitando en una nube,

Dejando transcurrir el tiempo,

Sin más sustento que una plegaria

Que se desgarra en silencio.

Eh ahí la verdad anestesiada,

El dolor que no se siente,

Un instante entre la vida y la muerte.

La felicidad o el escarnio,

Y tu cuerpo se escapa de mis manos,

Tu rostro se desvanece,

La voz, que alguna vez fue bálsamo

Suena metálica, ininteligible,

Se aleja, se desparrama.

El sopor, dueño del juego,

La melancolía, prisionera y Verduga,

Mi cuerpo, atrapado y sin medidas,

Navega escorado

A través de una espesa llanura.

Despertar sin saber

Si siquiera es de día,

Envuelto por el calor de una solitaria manta,

Ahuecándome en mi mismo,

Esperando recordar tu cuerpo,

Apretujado y con ternura,

Cuando, siquiera fuese una mentira.

Cuanta placidez, cuanta desidia,

No se escucha ni el latido del silencio,

Es un hechizo de engaños,

Que vuelve en puntillas

A zamarrearme, con algún pretexto,

Estropeando mí olvido,

Que solo pretendía dormir

El resto de mi vida.

Foto: Copada Kla (Facebok)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Se siente su decir, Sr

Gabriela

SilVia dijo...

....intenso!!!!

SilVia.

NOCTURNO dijo...

uaaauuu Poeta hermano...estos son los poemas donde encuentro tu fuego sagrado...

MONICA DE SALTA