jueves 29 de octubre de 2009

Deambulando


De aquí o de allá,

Por los bordes de la realidad,

Debajo de una manta de ausencia,

En la promiscua concurrencia

De una vida que se degrada,

Deambulando, sin sosiego

Quitándole tiempo al tiempo.

¿Quién tiene la verdad?

Yo la tengo!

Pero…, la verdad es tan vacía,

Que deja heridas

Donde no había más que un duro cuero!

La cobardía, amante insana

Que me acompaña desde niño,

Se ha mudado a mi morada

Y me ha gestado sus hijos.

Te pido un solo favor,

Permíteme morir ermitaño,

Ya no queda en mi espacio

Para alojar un amor,

En este cuenco espinado.

2 comentarios:

NOCTURNO dijo...

Hasta los cueros más duros a la caricia de unos dedos se estremece. Y en la vida de los hombres siempre hay un lugar para el amor.

Querido Poeta... siempre se puede volver a empezar y creer.

Saludos.

MONICA

Gabriela dijo...

Un poeta sin amor....es casi imposible de creer; son enamorados del amor y ése amor toma forma de mujer en su caso, quizás no es una en especial, quizás son muchas que conforman "LA" Mujer, pero sabe qué? el día que la encuentre, su piel se hará permeable a la caricia sincera.
Ése día...tome coraje y arrójese sin tanta racionalidad y más desde sus visceras.
Me gustó el contenido, el poema puede mejorar.