jueves 15 de octubre de 2009

Dejándome robar

Tengo tanto para agradecerte,

Tantas soledades que me regalaste,

Las horas que preferiste no compartir,

Y las que lo hiciste con otro,

Tengo tanto, tanto.

Solo espero, que hayas sido feliz,

Que esa loca carrera

Por destruirte

Te haya llevado a alguna parte.

Sabes…, yo no pude alcanzarte,

Porque nunca estuviste en mi camino

Fuiste una pálida sombra

Que se reflejaba en el piso,

Y yo en mi mente

Dibujé tu rostro y tu cuerpo,

Hasta imaginé tus besos,

E intenté acariciarte.

Pero, la nada no tiene formas,

De su boca, no se sueltan besos

Que se derramen en mi,

Es inútil, no hice más que idealizarte.

Te agradezco tanto no haber existido,

Tanto, que no llego a recordarte,

Y si crees que estas letras

Son de un hombre dolorido,

No pienses que es por ti,

Tú nunca llegaste a conquistarme,

Solo fue un asalto por descuido,

Dejándome robar

Lo que nunca debí darte.

2 comentarios:

Gabriela dijo...

Fuerte texto, la nada no tiene formas, es verdad, tantas veces uno acaricia la nada, me quedé pensando en eso, la soledad nos hace acariciar la nada.

Un pequeño arreglito, en la última oración le sacaría el "yo"
"Dejándome robar Lo que nunca debí darte."

NOCTURNO dijo...

Es tanto lo que se entrega, a esas sombras que pasan rozándonos en la vida, que creemos que en nosotros dejarán su marca para siempre. Pero, a veces tenemos suerte y llega a nuestras vidas, alguien real que cura las heridas que nos provocamos, al amar lo ideal.

SALUDOS