En la vida hay que darse pequeños gustos, en busca de también pequeños momentos de felicidad. Los que sumados dan un estado que hace parecerse a esta última, es decir la felicidad, que como hecho completo no creo que exista.
En este aspecto, y en la búsqueda de ese pequeño momento, decidí comprarme un perro, viejo sueño postergado, pero que al fin se hizo realidad.
En casa, teníamos la situación económica acomodada, sin sobresaltos, con ahorros y por sobre todas las cosas, llevábamos una vida de concordia y objetivos comunes, y si algún pequeño gustos no habríamos de dar, la contraparte de la pareja apoyaba en un todo lo que el otro decidía.
Yo me había dado ese pequeño gusto, me había comprado el perro, un perro de raza, con papeles, de estirpe, hijo de campeones, con un potencial enorme para generar mi propio criadero, pequeño pero selecto, un sueño nuevo, pero pujante.
Compre un terreno en Exaltación de
Destroyer von Werber, curioso nombre para un perro, pero los nombres en los perros de raza, guardan una forma, la primer letra del nombre indica el numero de camada, es decir, Des era la cuarta camada de ese criadero y el final, el apellido del criador.
Como apócope para su fácil pronunciación, pasó a llamarse Des, Orlando, mi casero y cuidador, devenido en adiestrador gracias a unos libros que le fui proveyendo, me contaba todos los fines de semana los progresos de Des en disciplina, ataque, obediencia, un verdadero espectáculo lo que Des ya era, era casi el momento de cruzarlo, buscaría una perra de su estirpe, pensé, una Ovejera alemana de padres reconocidos y comenzare a generar mis propios perros, y así de a poco haría un gran criadero, hasta tenia pensado los nombres de los 2 primeros perros, macho y hembra respectivamente, Argon Von cipolla, y Arlin Von Cipolla… aunque pensándolo bien, podría ponerle el apellido de mi esposa, Hartig, que es mas acorde a lo estéticamente alemán. Era para pensar y para que decirlo, una gran sorpresa para Liliana, tal el nombre de mi esposa, cuando vea los certificados con su apellido, eso iba a ser un detalle a explotar al momento de justificar los gastos.
Ese domingo, lluvioso como los dos días anteriores, me levante de mal humor, no podría ir a la quinta y ver los progresos de Des, ni como iba quedando la piscina que se estaba construyendo para el verano, si bien Orlando me llamaba diariamente para ponerme al tanto, no era lo mismo, para mi, era un gran pasatiempo ir a la quinta, pero, los días de lluvia, imposible de entrar, eso lo sabia, y debía gestionar ante el municipio un ingreso mejorado al menos, eso iba a hacer el mismo lunes, estaba decidido.
El teléfono sonó como campanazos en el silencio del departamento, que siendo domingo, parecía tener a todo el barrio enfundado en una campana de cristal, solo roto por el suave trino de algún pájaro lejano.
Evitando que suene mucho, para no despertar a Liliana, quien dormía placidamente después de una noche digna de recordar, y después de dejar el mate sobre la mesada, atendí prontamente “Hola Orlando”, dije con voz un poco apagada para no hacer mucho ruido, “supongo que sabrás que no voy por la lluvia” espeté. Orlando, con voz aún mas apagada que la mía, extrañamente, solo atinó a decirme “Buen día, patrón”, dejando un silencio pegajoso a continuación.
--“Orlando, ¿ a que se debe tu llamado a estas horas? hay algún problema con la lluvia?”--...el silencio del otro lado del aparato comenzaba a exasperarme --“No, patrón, la casa esta bárbara, el jardín absorbió toda el agua, el problema, si es que podemos llamarlo así, es Des…”--
--“DESSSSSSSSS, que le pasa a DES?”-- dije ya en voz más alta, camino a comportarme como un desaforado.
--“No, nada patrón, solo que… no se como decírselo… No está enfermo, ni nada, eh...ni se escapo, ni eso, solo que…”--
--“Habla Orlando”--, ya casi gritaba, lo que despertó a Liliana quien desde el dormitorio preguntó: “
--¿Que pasa con DES?”--. No le contesté.
--“Orlando, decime que le pasa a DES”.--
--“Patrón, a DES le ha crecido una pata en el lomo”--, terminó diciendo con la voz que casi se perdía
--“COOOOOOMOOOOOOOOOO?, una pata en el lomo?, vos decís una quinta pata?, me estas cargando, verdad?, estuviste tomando?, fumaste algo?, dale Orlando, decime que es joda.”--
--“No patrón, es la verdad.”--
Desde el dormitorio, Liliana también escuchó el comentario, y fiel a su costumbre, comenzó a hablar en voz alta diciendo lo que pensaba…y como siempre con comentarios ácidos y poco oportunos. Yo, pretendía no escucharla, pero era imposible.
--“Orlando, llamaste al veterinario?”--
--“Si patrón, vino ayer…y hasta le hizo radiografías…y no hay dudas, es una quinta pata que le creció en el lomo Ahhh!! Y dijo también que se olvide de usar este perro como semental, porque el desorden genético podría ser hereditario y que, salvo que quisiera hacer como el que se lo vendió, de vender crías, podría suceder lo mismo. Le recomendó que lo opere y se lo quede como perro de compañía..pero de semental, que se olvide.”--
--“ORLANDO! Diez lucas me costó Des, voy a buscar al que me lo vendió y se las cobro!”--
--“Olvídese patrón; el veterinario también dijo que ya sabia de estos desordenes y que sabe que WERBER esta de vacaciones definitivas por Centroamérica…”--
--“HIJO DE PUTA!!!!” grité…--
Desde el dormitorio, Liliana hablaba cada vez mas fuerte: --“Ves? Yo te lo dije, no deberías haber comprado ese perro”--
--“Yo también te dije Liliana que la pared del garaje estaba medio metro a la derecha y sin embargo vos arrancaste la puerta y el guardabarros del auto y yo me quede en el molde…callate, si?”--
--“Ese perro nos esta saliendo un ojo de la cara y ahora es un monstruo!!!”--, decía Liliana desde el dormitorio
--“Vos también me estas costando un ojo de la cara con lo que comes y gastas en cremas, y los resultados nos son muy distintos a los de Des, así que termínala, si?”--
--“Me estas llamando gorda monstruo??”--
--“No, amor, solo mirate al espejo, te pareces mucho a Shrek, solo te falta el color verde… Ahh!! Pensándolo bien, no, porque a la noche, con esas cremas de mierda que te pones en la cara, sos igual, igual.--
Orlando, entendió la situación y cortó el teléfono sin decir nada.
Ese domingo, lluvioso como los dos días anteriores, me levante de mal humor, no podría ir a la quinta ni a ningún lado, la lluvia mojaba mi rostro y todo mi cuerpo, no parecía importarme, una pata, había dado el puntapié inicial de un partido que no estaba en mis planes jugar..y ahí me encontraba..





1 comentarios:
Muy bueno y es poco, no paro de reirme, hasta en un momento mientras lo leia pensé, ahora aparece Otamendi para averiguar el extraño caso de la quinta pata del perro.
Fina ironía en el diálogo del matrimonio, muy bueno.
El blog de prueba merece ser "probado" con estos cuentos.
Felicitaciones
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