martes 13 de octubre de 2009

No cuesta nada

El bullicioso silencio de palabras truncas,

Discurso irreverente que cae

De una boca cerrada,

Y los ojos iracundos,

Maldicen sin palabras,

Hieren sin verbos.

Sangran mis oídos,

Por los gritos suaves

Que nunca proferiste,

Que nunca pensaste,

Pero ahí estaban

Insultándome,

Dejando ésas heridas

Que aun duelen marcas.

Calla y reclama,

Frente a las masas

Enfervorizadas

Que te reclaman,

Cumple sus ruegos,

No cuesta nada,

Si sólo carne

Llevas a tu cama.

1 comentarios:

Gabriela dijo...

Permitame felicitarlo. Me hace acordar a los antiguos poemas del siglo XV o por allí, en cada insulto se profesaba en poemas.
Increíble!!!!