El bullicioso silencio de palabras truncas,
Discurso irreverente que cae
De una boca cerrada,
Y los ojos iracundos,
Maldicen sin palabras,
Hieren sin verbos.
Sangran mis oídos,
Por los gritos suaves
Que nunca proferiste,
Que nunca pensaste,
Pero ahí estaban
Insultándome,
Dejando ésas heridas
Que aun duelen marcas.
Calla y reclama,
Frente a las masas
Que te reclaman,
Cumple sus ruegos,
No cuesta nada,
Si sólo carne
Llevas a tu cama.





1 comentarios:
Permitame felicitarlo. Me hace acordar a los antiguos poemas del siglo XV o por allí, en cada insulto se profesaba en poemas.
Increíble!!!!
Publicar un comentario en la entrada