ROSENDO ARTIME
(El último malevo) (reedición)
Rosendo Artime, nombre que al oírlo da escozor, miedo, no en vano, quizás sea el ultimo de los guapos, el últimos de los malevos, esa raza que se ha ido extinguiendo con el avance de los años y de las armas de fuego, que hace malos hasta los mas cobardes.
El último de los malevos, seria un titular digno de los diarios sensacionalistas, si debieran plasmar noticias que lo destaquen
La leyenda urbana lo tiene presente en los mas sórdidos lances, a fuerza de facón y valor, ha enfrentado a quien se le oponga, y como siempre, ha sabido salir airoso.
Los relámpagos, se han reflejado más veces en el filo furioso de su fiel compañero, que en las marquesinas del barrio.
Como una alfombra de pétalos de las más finas rosas rojas, las calles han sido tapizadas por la sangre de quienes quisieron dar fin a su historia.
Las verdades deben ser derramadas en la mesa de la honestidad, y una de ellas, es que nunca nadie que no mereciera la pena de la justicia, cayó en las garras de esta verdadera fiera de sentimientos nobles…
Y en el derrame de honestidad histórica, también existen leyendas de retiradas silenciosas de lances por amoríos que supo corromper, donde a un honesto hombre, por vengar el honor de una mujer deslumbrada por esa estampa varonil, lo llevó a tomar en sus manos la mejor arma que Rosendo conocía, un facón.
Hombre bien parecido, hacia caer como moscas a las mujeres en sus telarañas firmes y llamativas, y muchos novios celosos, salvaron su vida ante la bondad de este león enjaulado, pero que sabía diferenciar la maldad, de lo que era, solo la ira de unos pobres cornudos.
Hoy, aquí, asistimos a las últimas páginas de una historia, que de ser conocida en USA, seria libro de una película disputada por los más afamados directores de éxito.
Carlitos Soria, buen muchacho, intrépido, curioso, honesto, había sabido trabar amistad con la leyenda que todas las noches ocupaba su farol predilecto, quizás uno de los últimos de Buenos Aires, quizás por respeto a su ocupante. Todas las noches, salvo las de lluvia muy intensa, sea con el frío que sea, Rosendo llegaba al farol, como el habitante de una morada de ensueño, despreocupado, seguro, amenazador, inofensivo para los que lo conocían.
Si hasta el barrio se sentía seguro con Rosendo parado ahí, como fiel estatua a un pasado que se niega a abandonarnos. La burla de algunos chiquilines, se fue trastocando con el tiempo, llegando a ser un respeto reverencial, emotivo y hasta usado como patrón de una vida con principios, con códigos, que la velocidad del tiempo actual, nos ha hecho olvidar.
Carlitos, casi reverencialmente, se acerco al viejo malevo. Una mano de Rosendo, llevada casi despreocupadamente al “funyi”, sirvió como saludo, y fue recibido como el más fuerte abrazo por Carlitos.
El silencio, casi podía ser cortado con el filoso facón de tan larga historia, Carlitos, Carlos, Caro, para los amigos, respetaba a Rosendo, tanto o mas que a su ausente padre, jamás sospecharía de las intenciones del amigo, mas de una vez, había hecho respetar su nombre, aun interponiendo su insignificante físico ante gente de mas tamaño, pero el honor del amigo era intocable!.
Complicada la noche, el frió, que penetraba tan profundo como los rayos x, fue testigo de la charla entre Rosendo y Caro, la amistad no era tanta como para la simpleza del dialogo, Caro debía escoger cada palabra para no alterar el endeble humor de Rosendo.
- Rosendo, se me ha hecho difícil poder cumplirle su expreso pedido…
- Lo se, dijo Rosendo, pero Ud. Amigo, se muy bien que haría algo que yo le pidiese…
- Bueno, Rosendo, entenderá que conociendo su historia, la leyenda que a su lado se ha escrito, verlo tirar así por la borda todo este andamiaje de malevaje….
- Mire amigo Caro, no crea que vivo en el nostálgico recuerdo de épocas pasadas, se adaptarme y es hora de un cambio…., uno ya no es el mismo
- y…no…dijo Caro
- La noche se ha hecho especialmente peligrosa para mi, don Caro, ud. ha visto, con todas estas cosas nuevas, ni un taita como yo está preparado…debo tomar mis recaudos..
- Lo se y entiendo, don Rosendo…
- Yo entiendo que la juventud ande alterada, que la droga y el vicio, plaga maldita que en mi época no existía, ha roto los códigos de los machos, pero a mi no me va a vencer esta situación, AUN NO NACIO QUIEN PUEDA CON ROSENDO ¡!
- Ese es mi amigo ¡! Dijo Caro con voz henchida
- Don caro, Ud. Siempre tratando de hacerme sentir bien, mire, si no lo conociera, pensaría que se me ha aputozado…mire..
- Que le hace pensar eso, mi amigo, no crea que fue fácil para mi, cumplir con su pedido….
- Lo sé, amigo, lo se, pero entienda que mas lo hubiera sido para mi…
- Si, lo entiendo, Rosendo, pero tenía miedo que una leyenda así se fuera desdibujando, su nombre aun hace corres sudor por las espaldas acá…y lo sabe…
- M’ijo, a los enemigos hay que ponerles el pecho de entrada, sino, van creciendo, y después son imparables, y de no hacerlo así, debe correr mucha sangre para solucionar algo que de entrada era fácil….
- Entiendo don Rosendo….
- Espero que así sea, m’ijito
- Solo imaginaba que esa noticia se corriera como reguero de pólvora entre los habitantes del barrio…, sería desastroso
- Caro, siempre está mi fiel amigo plateado para defender el honor, y creame que lo haría tanto por mí como por Usted.
- Lo sé, lo sé, y se lo agradezco, don Rosendo…
- Mire Caro, las noches se me están complicando, ya le dije, han cambiado los tiempos, los códigos, todo, y no será tan fácil sacarse de encima a Rosendo, eso se lo juro por la memoria de la mama…, me sacarían de acá con los pies para adelante, se lo juro, antes que vencido.
- Mire Rosendo que es difícil de usar, se lo digo por que lo he visto y no sea que termine siendo una complicación…
- Mire, si cualquier cabeza perdida la puede usar, como no voy a poder yo, que me las he ingeniado para subsistir al avance de las épocas…
- Cada vez las están haciendo de mejor calidad, los nuevos materiales les han dado una resistencia antes ni soñada, un peso casi insignificante, y el resultado, efectivo, creame, efectivo!
- Eso he oído, y por eso me dije, por que no ponerse de acuerdo a las eras y adaptarse…
- Así es…
- Así es…
- Se la doy ahora?
- Si claro, démela nomás, esta noche en el conventillo, en la soledad de mi pieza la estudio, la analizo bien y mañana, mañana agarrense…
- Mañana, ni bien me asome tratare de vislumbrar si se nota algo, así le cuento cuando nos veamos, le parece?
- El paquete no es voluminoso, no creo que se note, menos desde lejos, usted sabe, salvo quien este dispuesto a ver mi genio, nadie se acerca a menos de 5 metros...,ya le digo, no creo que se note…
- Ni yo, Rosendo, ni yo
- Bueno, es tarde….me voy yendo ‘pal yotivenco…silbando bajito…
- Bueno, amigazo, lo veo mañana a la misma hora..
- Así será amigo, y mañana, agarrense…, me quedaré toda la noche, amparado, resguardado, sintiéndome como cuando en mis épocas, no le tenía miedo a la noche, y todo gracias a usted, amigo Caro
- No lo diga, Rosendo, un amigo haría cualquier cosa por un amigo, y creame, cada vez que lo pensaba..., pensaba, es un macho de aquellos…
- Le agradezco el aporte de confianza… Caro
- A usted, mis respetos, don Rosendo.
- Gracias don Caro, y nuevamente debo decirle, considéreme su hermano
- Que honor, don Rosendo
- Bueno, buenas noches, y gracias de nuevo…, ¿como dijo que se llamaba este invento?
- Medibachas, Rosendo, Medibachas…





1 comentarios:
Humor fino...excelente
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