viernes 9 de octubre de 2009

Sorpresita


Cada día nuevo que despuntaba con el alba, traía aparejado un sinnúmero de situaciones repetidas, no puedo decir que la apatía estaba gobernando mi vida, pero el sabor era algo parecido.
Lo que también era cierto, era que debía organizar un poco mi departamento, es muy importante vivir solo, pero sino se es ordenado, pronto todo puede transformase en un caos. Mi madre, la que venía dos veces a la semana, no se cansaba de repetírmelo, debía poner un poco de orden a mi vida.
Menos mal que a la noche había dejado preparado el café, por que, hacerlo, con los minutos contados como los tenía ese día, no iba a ser posible. Esquivando algunos objetos en mi camino a la cocina, me encontré de pronto frente a la mesada, tomando un jarro de importantes dimensiones, procedí a llenarlo de café, dejando un mínimo lugar para la leche de larga vida que se encontraba en la puerta del refrigerador.
“Que buena compra fue ese microondas”, pensé. Mientras cerraba la puerta y presionaba la botonera, bebidas, 1, aceptar.... Una campanilla me trajo de nuevo a la realidad de un café calentándose, mi mente estaba recorriendo el conjunto de obligaciones formales que tenía para ese día, pagar las tarjetas, el seguro del auto, el teléfono, ir a la oficina a llenar los formularios del ultimo procedimiento de la noche anterior, donde una mujer apareció apuñalada por la espalda.
Llegué a la escena del crimen y no dejó de impactarme la visión que se presentó ante mi, la mujer del lujoso departamento de Recoleta, la habían encontrado muerta en su cama, totalmente desnuda, plantada sobre sus rodillas, con su pecho apoyado en la cama y las manos atadas con un pañuelo de seda al respaldo. En ese momento pensé que la señora esperaba cualquier cosa menos un puñal…
La muerte había acaecido hacía poco tiempo, quizás contados minutos, un llamado anónimo alertó a la policía; llegar y cercar la zona fue cuestión de minutos, si el asesino no era un profesional, se encontraría posiblemente en el edificio.
La occisa con una flor sobre la almohada, un café tibio aun sobre la mesa de noche, junto a la taza, unas masas finas, unos sobres postales, unos profilácticos, esposas, unos juguetes eróticos…, y un perro histérico que no paraba de ladrar. “Una noche de placer trunca”, pensé.
Llamé al policía que se encontraba de guardia y le solicité que tomara declaración al de la vigilancia, que diga quienes entraron en las últimas tres horas, el Sargento Martínez, según su identificación, se incomodó con mi sugerencia, “este... hummmm, Otamendi, quiero decirle algo…”
Diga hombre ¡!
“Este… ejem… mmmmm…yo estuve con la muertita hace dos horas…”
O sea que ud. es uno de los posibles asesinos!!
“Nooooooooo!!! después de mi pasó el de vigilancia!!!”
El de vigilancia también??, póngalo como posible sospechoso!!!
“No, esteeee, ejem, sabe Otamendi, después vino el comisario Ramírez”
Ramírez también??, llámemelo a Ramírez, pero en privado…por respeto..el viejo se merece mi respeto aunque pueda ser el asesino…
“Otamendi, Ramírez es un señor y ud. lo sabe!! Es que después de Ramírez vino a verla el Cartero... y, bueno, la muertita, vio como era de cariñosa…”
Que lo parió!! Esto se complica –dije, pasándome la mano por el mentón, sintiendo mi barba algo crecida- Y hágame callar ese perrito que me tiene los huevos al plato, ya!!!
El sargento, cuidadosamente le estampó un boleo al perro que fue a parar a la ventana sin escalas.
“Que perro pelotudo, si no estuviera muerto juraría que es el de la Susana Jiménez”, pensé.
El perro no hizo más que lamentarse y se quedó oteando la escena debajo del cortinado, asomando el hocico, mirando con cara de asustado; pero de a poco se arrimaba a la cama, y comenzaba a lloriquear. Mirándolo pensaba: “pobre, le habrá dolido el zapatazo de Martínez. Que bestia ese tipo”.
Bueno, repasemos, Ud queda descartado, el de vigilancia, Ramírez, todos descartados, ubíquenme al cartero ya!!! Qué está esperando?
“Lo intenté Otamendi, pero revisamos todo el edificio y nada…”
Estamos en un piso 18, abajo no salió, revisaron las escaleras??
“Todo detective y nada, no aparece”
Bueno, muy bien, hablen a la empresa de correos, que les den una lista de empleados que atienden la zona, domicilio, todo, llamen a la parte científica que saque muestras de todo…bueno…de todo no, por que sino Uds. van a dar muchas explicaciones…
“Otamendi, mire que lo buscamos, pero ni rastros de el, si me apura le diría q se esfumo o salio volando, nada de nada.”
El perro ya no lloriqueaba y había comenzado a ladrar nuevamente.
Llamen a la parte de grafica, quiero foto de toda la habitación, pero antes tomen el trabajo mínimo de descolgar sus fotos de las paredes…hombres grandes, carambas!!! Y hagan callar ese perro ¡!
“Si señor”, dijo Martínez y procedió a doblar su pierna como quien carga un rifle de repetición, el perro percatándose del próximo movimiento emprendió una veloz huida hacia la puerta de entrada, sin dejar de ladrar.
Perro de mierda, que carajo le pasa??
"No se, Otamendi, no deja de ladrarle a ese señor desnudo que esta debajo de la cama…. "

1 comentarios:

Gabriela dijo...

Me gusta este estilo, vio que dá para más y mucho más